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diariosanferminero

14 de julio: Por fin

7.00 AM. Me despierta el timbre del móvil. Alargo la mano hasta la mesilla y, depués de tirar un vaso con agua al suelo, consigo cogerlo. Mi voz apenas consigue salir de mi garganta, tan sólo me sale un débil “digame”. Al otro lado del teléfono está mi ex. Rápidamente entiendo que me va a caer encima un gran marrón. No me equivoco, él es de la teoría de que “unos trabajan y otros se llevan la gloria”.Tengo que levantarme para ir a hacer un reportaje sobre la despedida de los gigantes.

gigantes

8.00 AM. Me visto por última vez de San Fermín. Mis pantalones ya no son blancos, sobre todo los bajos, pero da igual, nadie se va a fijar. Me coloco la faja y el pañuelo y bajo a desayunar.

9.00 AM Salgo del hotel. He decidio seguir a la comparsa durante todo su recorrido para presenciar luego como los recogen. No pensaba que iba a ser tan duro. El recorrido es muy largo y con el sol que ha salido hoy parecía imposible llegar hasta autobuses.

13.00 PM Lo he conseguido. No sólo he llegado, sino que he estado en primera fila. He visto su último baile, cómo entraban y cómo los niños lloraban mientras sus padres aplaudían. Ha sido emotivo, aunque demasiado para mi gusto.

20:00 Estoy en la salida de las peñas. Ya se sabe, hoy se despide todo y yo estoy allí. La salida de los mozos ha sido como siempre: ropa rosa, cubos de sangría vacíos y ellos cantando canciones sanfermineras. He hablado con unos cuantos y me he ido.

23:00 Veo los fuegos del último día. Tampoco hay gran diferencia con los que he visto a lo largo de las fiestas. Mucho color, gusanos y, sobre todo, palmeras. Aún así, el público hoy ha estado más activo. Los aplausos no han dejado de sonar durante los casi 15 minutos que han durado.

Pobre de mí



24:00 PM Estoy otra vez en la Plaza del Ayuntamiento, igual que como había empezado. No hay botellas de vino espumoso, huevos ni cola-cao, la gente va en familia y sólo lleva una vela en su vaso. La alcadesa sale al balcón y, después de esperar a que se acabaran unos cuantos silbidos, despide las fiestas. Al final un esperanzador “ Ya falta menos” para todos los amantes de los sanfermines. Entonces, la banda de música, las peñas y todo aquel que estuviera en la Plaza han empezado a entonar el :“Ya falta menos, ya falta menos, ya falta menos, pa San Fermín”. La gente ha empezado a bailar al ritmo de sus propias canciones y han salido de la plaza haciendo una especie de comba detrás de las pancartas de las distintas peñas. Me he unido a una de ellas y, por Chapitela, he llegado hasta la Plaza del Castillo. De ahí, por el Paseo Sarasate hemos acabado en frente de San Lorenzo. Allí había multitud de gente colgando sus pañuelos y dejando su vela. No conocía la tradición. Me he descolgado de la peña y he ido a ver este momento más de cerca. He preguntado y me ha dicho que da buena suerte dejar tu vela en la Iglesia donde está el Santo. Antes lo hacían en el suelo, pero ahora el Ayuntamiento ha puesto unas vallas metálicas especiales para ello. El único requisito es que la vela no se caiga, antes de que te des la vuelta. Como a mí me encantan estas cosas esotéricas, he decidido dejar la vela. Me ha costado bastante rato, pero al final no se ha caído.

00:45 AM Me paso por el mercadillo. La otra vez que estuve había tanta gente que no pude comprar nada, ahora era mi ocasión. Después de recorrer varios puestos, he encontrado los regalos apropiados y me he ido.

02:00 AM Estoy en la cama del hotel. Es mi última noche. Mañana cojo el autobus a las doce de la mañana. Todavía no he hecho la maleta, pero estoy tan feliz de volverme a casa que me da igual. Pongo el despertador y enseguida caigo rendida. El día ha llegado, mañana ya estaré en mi casa, donde debo estar.

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1 comentario

A? -

Y qué te ofusca? Yo tb toy rallao últimamente
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